Tu propia cata en casa

En Guía Oliva 2020 publicamos un extracto de estos tips para que puedas degustar tu aceite con la familia o amigos en la comodidad del hogar...


¿Quieres descubrir la magia "extra virgen" de tu aceite de oliva? Acá te enseñamos cómo puedes hacer tu propia cata en casa. Porque aunque no seas un catador entrenado, todas las personas tienen la capacidad de analizar un alimento usando lo que todos tenemos: nuestros sentidos.


1) Revisa tu aceite.

Lo primero es elegir tu aceite de oliva. Fíjate que diga extra virgen o virgen extra, ya que es la categoría de calidad superior, y la única dónde podemos encontrar estas características de aroma y sabor superior que vale la pena analizar. Cualquiera de los aceites de esta guía debería pasar esta prueba. Fíjate también que esté embotellado hace poco (fecha de elaboración o envasado), si esta fecha es superior a seis meses, probablemente ya habrá perdido parte de sus propiedades.


2) Olfato.

Toma una copa, pocillo o cuchara y vierte unos 10 - 15 ml de aceite. Intenta calentarlo tomándolo con tus manos (lo ideal es que llegue a una temperatura de 28 grados), de esta forma esta grasa "soltará" sus aromas (que son compuestos volátiles). Acerca tu nariz y huele. Deberías sentir sensaciones naturales como pasto, manzana, alcachofa, almendra, tomate, hierba... no importa que no logres identificar los aromas, pero este frutado debería transportarte a la naturaleza, al campo, al mismo olivo. Si por el contrario sientes olores artificiales o procesados -pintura, acetona, cera, crayones, salame, queso, vinagre, vino, hongos-, tenemos un problema. A diferencia de lo que muchos piensan, el olor de la aceituna de mesa tampoco es deseable, ya que indica fermentación.


3) Gusto.

El aceite de oliva virgen extra debe tener sensaciones de amargor y picor en la boca. Es lo que confirma la presencia de fenoles, los potentes antioxidantes que le dan vida a esta grasa. Toma el equivalente a una cucharada de aove en tu boca. Trata de moverlo por toda la cavidad, y concéntrate en las sensaciones que provoca. El amargo se siente especialmente en los costados de la lengua, mientras que el picor aparecerá cuando lo tragues, ya que es una sensación táctil que se percibe principalmente en la garganta, e incluso te puede hacer toser. Los aceites de oliva de buena calidad tienen estas dos sensaciones muy claras. Si sólo sientes grasa, como si tragaras vaselina, probablemente sea un aceite que ya está rancio o muy "cansado", y ya no tiene mucho que ofrecer.


4) No te fijes en el color del aceite, no es indicador de calidad. Este depende de la variedad, momento de cosecha y otros factores, y puede ir de amarillo pálido a verde oscuro.

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